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Navegando el bienestar digital en pleno auge de la hiperconectividad

¿Cuál es la incidencia de la conectividad extrema en nuestra salud? La pregunta por el bienestar digital no es ajena a la comunidad científica. De hecho, cada vez más investigadores advierten sobre la necesidad de reflexionar para generar entornos más saludables y planificados. Es decir, pensar en una tecnología más humana, cuyo foco sea el bienestar emocional de las personas.

¿Qué es exactamente el bienestar digital? En 2019, la Conferencia Computer Human Interaction (CHI) celebrada en Escocia, reunió a académicos e investigadores en torno a esta pregunta. Tras acordar que no solo se trata de contar las horas que pasamos usando pantallas, propusieron una definición: Es la medida en que una persona percibe que el uso de sus dispositivos digitales está alineado con sus objetivos a largo plazo. Incluye ámbitos de bienestar psicológico, educación, comunidad, salud, trabajo, medio ambiente y seguridad.

Podemos decir que el bienestar digital es un estado experiencial de equilibrio óptimo entre conectividad y desconexión, profundamente vinculado con diversas áreas de la vida social.  

¿Cómo fomentar una cultura digital positiva que coloque al bienestar en primer plano? ¿Cuáles son los mecanismos disponibles para evitar el burnout? Potenciar las conexiones valiosas que nos enriquecen, así como propiciar espacios colectivos de reflexión, son la clave para usar la tecnología a nuestro favor, sin sentirnos prisioneros.

 

Hacia la tecnosabiduría

No se trata de fomentar la fobia ni la idolatría. Si bien la conectividad tiene un potencial positivo, los especialistas advierten sobre su impacto en la salud mental y vincular. Sabemos que repercute en nuestra calidad de vida cuando le restamos tiempo a otras experiencias vitales que nos nutren y son esenciales para nuestro bienestar integral.

Reconocer que la excesiva exposición a nuestras pantallas genera distracción y atenta contra la concentración, productividad y auténtica comunicación, ya es un primer paso. Vale también preguntarnos a qué responde la obsesión de mirar nuestros dispositivos a cada rato. ¿Será que hacemos de ellos la excusa perfecta para desconectarnos de nuestro mundo interior?

El desafío radica en animarnos a notar cuánto nos acercan y cuánto nos alejan de nosotros mismos y de los demás. ¿Cuánto ganamos con la virtualidad y cuánto perdemos ante la hiperconectividad? Estos interrogantes nos permiten crear nuevos rumbos, trabajar por lograr un equilibrio y elegir cómo usar las herramientas digitales. ¿En qué medida amplifican nuestras habilidades y en qué medida nos extraen del presente, sumiéndonos en el ensimismamiento?

 

Back to basics

Aquí vamos con tres pilares para permitirnos volver al cuerpo y observar cómo nos sentimos:

  1. Crear espacios para movernos a través del deporte, las caminatas y un caudal de actividades que nos estimulan y oxigenan.  
  2. Conectar con nuestros seres queridos compartiendo actividades, paseos, comidas, abrazos y unas buenas sesiones de cariño con nuestros animales de compañía.  
  3. Desconectar para reconectar: pasar tiempo en contacto con la naturaleza nos trae al presente, así como tomar un baño de tina, cocinar, cuidar de nuestras plantas, llevar un diario escrito a mano y animarnos a pedir ayuda cuando la necesitamos.   

 

Conectividad mundial 2022 en cifras

– Actualmente, se estima que hay 5.000 millones de personas en el globo utilizando Internet. Esto equivale al 63% de la población mundial.
Un usuario promedio pasa 7 horas por día conectado: el 42% de su día despierto.
– Las plataformas de redes sociales casi triplicaron sus usuarios en la última década, pasando de 970 millones en 2010 a 381.000 millones en 2020 (Global Web Index).
– Las redes sociales crecen a un ritmo del 15% anual: hay 1.3 millones de nuevos usuarios por año.
– Entre abril de 2021 y abril de 2022: La población mundial conectada creció en casi 200 millones. Los nuevos usuarios de redes sociales alcanzaron los 326 millones, lo que equivale a un crecimiento de casi 900.000 nuevos usuarios por día, a un ritmo superior a 10 nuevos usuarios por segundo.
– En 2022, los usuarios de Internet del mundo pasarán en línea el equivalente a más de 1.400 millones de años de la existencia humana.